La Confianza En Dios Y La Salud.
La Confianza En Dios Y la Salud
En el plan original de Dios la enfermedad no tenía lugar, pero luego de la caída del hombre el dolor y la muerte fueron realidades inevitables (Gén. 3:8-20). Dios en su gracia, ideó un plan de redención mediante el cual el hombre pudiera ser salvo, por medio de Cristo de la separación eterna de su creador y de la muerte (aunque no de la muerte física).
Dios sabe que mantener una salud en estado óptimo no siempre es posible en un mundo caído, ya que hay muchos factores fuera de nuestro control que pueden afectar la salud. Pero Dios también ha provisto suficiente dirección en su palabra y provisiones en la naturaleza para que seamos diligentes en cuidar nuestro cuerpo.
Para quienes estamos en cristo, el cuerpo es templo del espíritu santo. Si dices que confías en Dios, debes también confiar en las cosas que Él dice por medio de su palabra. Confiar en Él se trata de darle crédito a lo que Él dice, poner esperanza en que lo Él declara como verdad es lo más conveniente para nuestras vidas.
Una de esas verdades de Dios, es que debemos ser mayordomos fieles de todo lo que Él nos ha dado, desde bienes materiales hasta nuestra salud. Pero no sólo estamos llamados a ser mayordomos fieles, sino que también estamos llamados a glorificar a Dios con todo lo que hacemos, incluso en nuestro estilo de comer (1 Cor. 10:31).
De manera práctica, una mayordomía responsable de nuestra salud consiste en:
1. Proveer a nuestro cuerpo la nutrición que necesita. Lamentablemente hoy en día existen dos extremos peligrosos en cuanto a la alimentación. El primero es el que se inclina a ver la comida absolutamente como una fuente de placer en lugar de un medio de nutrición. Proverbios 23:22, nos habla de esto.
El segundo considera más la apariencia que la salud, llevando a algunas personas a caer en trastornos alimenticios. Dios valora más el carácter que el físico y provee suficiente dominio propio para no ser esclavos del espejo, a quienes acuden a Él en busca de ayuda.
El segundo considera más la apariencia que la salud, llevando a algunas personas a caer en trastornos alimenticios. Dios valora más el carácter que el físico y provee suficiente dominio propio para no ser esclavos del espejo, a quienes acuden a Él en busca de ayuda.
Una manera de demostrar que confiamos en Dios, es llevando estilos de alimentación adecuados que contribuyan a optimizar nuestra salud en lugar de deteriorarla.
2. Dejar de lado el sedentarismo. Son muchos los que se apoyan en las palabras que se encuentran en 1 Tim. 4:8, para ir en contra del ejercicio físico, pero las palabras de Pablo, no sugieren que ejercitarnos está mal, la advertencia que Él hace inspirado por el espíritu santo es no descuidar nuestro espíritu al ocuparnos del cuerpo.
Dios fue quien diseñó el cuerpo y está más que comprobado que la actividad física es beneficiosa para el mismo, por lo tanto Dios no está en desacuerdo con esto.
3. Desechar los hábitos nocivos. Hábitos como consumir sustancias estupefacientes, ingerir alcohol y alimentos dañinos, atentan contra nuestro cuerpo que es templo del espíritu santo (1 Cor. 6:19).
4. Evitar el estrés y la ansiedad. El estrés es una de las epidemias modernas. Nos estamos preocupando tanto que nos enfermamos por ello.
Pero por suerte, hay una solución para esto. La palabra de Dios nos dice en Filipenses 4:6-7, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
Deshacernos del estrés no es algo que sucede de la noche a la mañana, pero si perseveramos en la verdad de Dios, su paz nos es dada.
Deshacernos del estrés no es algo que sucede de la noche a la mañana, pero si perseveramos en la verdad de Dios, su paz nos es dada.
Por último…
Quizá alguien argumente que personas con estilos de vidas saludables, también se enferman. Esto es completamente cierto, en un mundo caído nadie está exento de padecer enfermedades, pero nuestra responsabilidad es hacer la parte que nos corresponden para reducir el riesgo y vivir los años que Dios nos conceda de la mejor manera posible.
Referencias
Barceló, David. (2015) ¿Deben los pastores estar en buena forma física? | #CoaliciónResponde. Recuperado de:
https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/deben-los-pastores-estar-en-buena-forma-fisica-coalicionresponde/
https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/deben-los-pastores-estar-en-buena-forma-fisica-coalicionresponde/
Michelen, Elisa. (2013) Glorificando a Dios con la comida. Recuperado de: https://www.avivanuestroscorazones.com/mujer-verdadera/blog/glorificando-dios-con-la-comida/
BibliaGateAway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=1+Corintios+6&version=PDT
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